EXTRACTO DEL CAPÍTULO 2

“Esta es mi religión. No hay necesidad de templos. No hay necesidad de una filosofía complicada. Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón es nuestro templo y la filosofía es la bondad.”

Dalai Lama

Ya lo he dicho en el capítulo anterior, siempre será más fácil culpar a otros de tus desgracias. No puedes tener a esa pareja que sueñas porque todos los hombres son unos infieles, no quieren comprometerse y además, solo te encuentras con hombres casados. No puedes prosperar económicamente porque estás en un país de mierda, donde la economía está por el piso y los políticos roban y abusan. No puedes emprender, estudiar o sacar tu máximo potencial porque no tienes tiempo con las responsabilidades que conllevan tu matrimonio y tus hijos. No puedes lograr lo que quieres porque te falta capacitarte más y no tienes dinero para hacerlo, no eres una persona segura porque te sientes feo, tienes sobrepeso y tienes ansiedad ¿Te suena? Ahora quiero que cuestionemos un poco esas ideas que te han traído hasta aquí: si todos los hombres son unos infames ¿por qué, sí hay mujeres en relaciones sanas y plenas? ¿Por qué con la economía actual, sí hay personas generando riquezas? ¿Por qué, otros que tuvieron las mismas oportunidades financieras que tú y que provienen del mismo entorno son prósperos, honestos y exitosos? ¿Por qué, otras personas de tu edad y con responsabilidades como las tuyas, parecen avanzar a pasos gigantes, mientras tú sigues frustrado y estancado? ¿Por qué, personas que no son “tan agraciadas” o que no tienen tantos estudios viven vidas plenas y felices? La respuesta es sencilla: porque no se trata de lo que pasa en tu vida, sino de lo que estás dispuesto a hacer que pase para crear la vida que deseas.