¿Qué tienen en común el creador de KFC y tu?

La historia de Harland Sanders nos confirma por qué luchar por nuestros sueños siempre vale la pena

Son muchos los casos de personas que llegan a mi consulta sintiendo que para ellos ya es demasiado tarde, que se pasaron la vida en una mecánica ilusión de “estudia, trabaja y se alguien en la vida, solo así podrás ser feliz”, pero pese a que siguieron al pie de letra la fórmula, se levantan todos los días sintiéndose vacíos, frustrados y con un profundo malestar al considerar que ya no pueden hacer nada para cambiar sus vidas, que para ellos ya pasó la oportunidad, que es demasiado tarde para intentarlo, que ya no tienen más alternativa que resignarse a continuar las vidas que han creado, muchas veces, buscando satisfacer los deseos de otros, en vez de los propios.

Cuando miro en retrospectiva, comprendo que yo misma soy un ejemplo de que nunca es tarde: Hace algún tiempo elegí dedicarme a trabajar por lo que realmente me apasiona, a mis 34 años decidí dejar de pensar en el qué dirán y tomé el riesgo de renunciar a un trabajo estable, un salario bastante ostentoso y un cargo de mucho poder, para dedicarme a hacer realidad mi propio sueño. Pero para aquellos que piensan que los treinta y tanto todavía son una edad “cómoda” para cambiar su vida, quiero compartir el caso asombroso del Coronel Sanders. Seguramente todos hemos comido o por lo menos conocemos el famoso restaurante de pollo KFC, sin embargo, lo que desconocemos es la lección tan hermosa que hay detrás de esta exitosa cadena de comida rápida, comparto contigo la historia de este empresario:

Cuando tenía sólo 5 años, su padre falleció, esto lo obligó a hacerse cargo de sus hermanos pequeños, de esta manera, a muy temprana edad la vida lo llevó a aprender a cocinar. Cuando tenía solo 12 años, tuvo que abandonar la escuela para colaborar en la granja de su familia, pero fue víctima de maltratos y abusos por parte de su padrastro y tuvo que irse de casa a vivir con unos tíos. A los 15 años pudo enlistarse en el ejército de Estados Unidos con un certificado falso. Cuando terminó su servicio militar se vio obligado a asumir muchos trabajos en los que no encontró más que fracasos: Aplicó para la escuela judicial y fue rechazado, luego fue marino, comerciante, vendedor de seguros, granjero, bombero de ferrocarriles, entre otros. En ninguno tuvo éxito. A los 65 años recibió su retiro con un cheque por 105 dólares, esto era todo lo que tenía, pero no era suficiente para mantener a su familia. Frustrado y angustiado decidió quitarse la vida. Dicen que se sentó bajo un árbol a escribir su testamento y entre tanto, reflexionó sobre todo lo que había hecho en la vida sin éxito y recordó que había algo que realmente SI SABÍA HACER y que le apasionaba, y eso era: COCINAR. Decidió dar un último intento, hizo un préstamo, compró su freidora y comenzó a vender pollo con la receta mágica de combinación de especias que hoy conocemos. Su fama de buen cocinero lo llevó a ser nombrado “Coronel”, una condecoración honorífica que se le da a los habitantes destacados de Kentucky, así, con más de 65 años, este hombre logró repuntar el negocio a través de franquicias a las que nombró Kentucky Fried Chicken. El trato era que debían pagarle 5 centavos por cada pollo frito hecho con su receta que vendieran. Posteriormente, en Salt Lake City en Utah se abrió el primer restaurante de la franquicia, que luego comenzó a expandirse por todo Estados Unidos.

Esta historia tiene mucho en común contigo y conmigo: ¿Cuántas veces hemos intentado emprender algo exponiéndonos al fracaso? ¿Cuántas veces hemos sentido que pese a que ponemos todo de nuestra parte las cosas simplemente no resultan como esperamos? ¿Cuántas veces nos han dicho que no?…. Todos lo hemos experimentado, pero esto no es motivo para lamentarse, por el contrario, es una razón para agradecer, pues todas esas frustraciones y sentimientos de fracaso son maestros que vienen a probarte, a desafiarte a confrontarte con el verdadero deseo de tu corazón, vienen a invitarte a empoderarte y desarrollar la fortaleza y la perseverancia, porque cuando emprendes algo con pasión escuchando el llamado de tu corazón  no desistes, aunque sea difícil.  Por otro lado, en la mayoría de los casos las limitaciones para emprender están más en nuestra propia mente que en la realidad que nos rodea, son cientos los testimonios de empresarios exitosos que alcanzaron la cúspide de sus carreras en edades “avanzadas”…. así que, no importa cuantos años tengas, no se trata de dinero ni de fama, se trata de PASIÓN, de pasar tus días dedicándote a eso que hace vibrar tu corazón (lo demás llega por añadidura), no se trata del resultado sino de disfrutar el camino,  de saborear el recorrido en su paso a paso, de GOZARTE la vida haciendo lo que amas, por esto, si hablamos de tus sueños: ¿Todavía piensas que para ti es demasiado tarde?

Sin importar el éxito o el fracaso, al llegar al final de tus días de qué preferirías lamentarte: ¿de haber fracasado luchando por aquello que te llena el corazón de alegría… o de nunca haberlo intentado?

 

Recibe todo mi afecto!