Dime de qué presumes y te diré de qué careces

La primera vez que escuché este refrán sentí un gran impacto,  desconozco su autor, pero la frase llegó a mi vida como un huracán y reveló muchas de mis inseguridades. Hoy mucho tiempo después sigue siendo uno de mis más grandes mecanismos para confrontarme y para expandir cada vez más la consciencia sobre mi propia sombra. Te invito a que analices también en qué aspectos de tu vida consciente o inconscientemente estás alardeando, porque te aseguro que ahí se presenta una gran oportunidad para identificar que en el fondo está presente una carencia profunda:

  • Cuando alardeamos de nuestros bienes materiales, es porque en el fondo tememos no valer lo suficiente, nos identificamos con lo que poseemos y creemos que mientras más tenemos, más valemos, nuestro mayor miedo es perder las posesiones porque sin ellas ¿Quiénes somos?
  • Cuando alardeamos de nuestros triunfos y logros académicos y profesionales, estamos intentando cubrir una necesidad profunda de ser admirados, creemos que los demás nos reconocerán solo por lo que logramos, necesitamos ser exitosos porque inconscientemente creemos que solo así obtendremos el respeto y admiración de los demás, nuestro temor inconsciente es que valemos por lo que alcanzamos, no por lo que somos.
  • Cuando alardeamos de nuestras buenas obras, del apoyo que brindamos a otros, de las labores sociales o de nuestra servicialidad, lo que estamos es buscando es que los demás nos acepten por nuestra bondad, inconscientemente asociamos que si somos buenos, nos querrán más, pero lo que buscamos cubrir es una carencia profunda de amor propio.
  • Cuando alardeamos de nuestro conocimiento, cuando nos dedicamos a aprender y nos esforzamos por demostrarle a los demás que sabemos más, que nosotros somos poseedores de la razón, lo que buscamos llenar es nuestra sensación de vacío interior a través de un estímulo exterior: El conocimiento, Esto ocurre  porque creemos que el entorno es amenazante y que tener el conocimiento nos brinda una ventaja competitiva, vivimos todo el tiempo en miedo y competencia, y nos esforzamos por no ser menos que los demás. Creemos que nuestra valía se determina por los conocimientos que poseemos.
  • Cuando alardeamos de nuestro cuerpo, nuestra figura, cuando necesitamos ser admirados por nuestro físico, la causa raíz es obvia: nuestra inseguridad nos lleva a la búsqueda de la admiración externa por la falta de seguridad interna. Que admiren, deseen y reconozcan la imagen exterior es una forma de compensar la autoimagen carente que tenemos de nosotros mismos.

Existe una gran diferencia entre compartir información y presumir, sin embargo, la línea que une ambos aspectos es muy delgada. Analizar en qué momentos de nuestra vida estamos compartiendo algo porque queremos generar un efecto en otros, es un trabajo profundo que solo puede surgir de nosotros mismos. Antes de publicar una fotografía en una red social, de compartir información en una fiesta o de simplemente presentarte ante una nueva persona, pregúntate:  ¿por qué quiero decir/mostrar esto? ¿qué efecto es el que espero causar en el otro? En ese momento, serás consciente de si se trata de compartir o presumir.

Quieres conocer tu más grande miedo, revisa aquello de lo que presumes.

Todo mi amor para ti,

Bendiciones

Maria E.